Nuestro pueblo
Magallón
es una antigua Villa que se sitúa al Noroeste
de la provincia de Zaragoza en la zona denominada
Campo de Borja en una esquina de un triángulo
formado por las provincias de Zaragoza, Navarra
y Soria, a una distancia de 59Km. de Zaragoza
y se accede a ella por medio de las carreteras
nacionales N-232 y N-122. La primera desde Zaragoza,
en sentido a Logroño, hasta en cruce de
Gallur y allí la N-122 en sentido a Soria.
Esta ubicada la Villa, en su parte antigua, a
419 m. de altura sobre los promontorios del Castillo
y del Cabezo, promontorios estos que forman parte
de la Molilla y edificada sobre antiguos asentamientos
íberos y romanos. Las nuevas edificaciones
de la Villa se extienden hoy sobre la vega del
río Huecha. Los barrios más antiguos
de la actual Villa se sitúan en los denominados
barrios de la Morería, cercano a la iglesia
de Santa María de la Huerta y los barrios
de San Miguel y Calentejo a los pies de la iglesia
de San Lorenzo y que fue la ubicación del
barrio judío
La ubicación de la Villa en la antigüedad
sobre los promontorios mencionados viene dada
por la búsqueda de los primeros pobladores
de lugares que fueran fácilmente defendibles
y que dispusieran en sus alrededores de agua y
de los alimentos necesarios. Ambas condiciones
estaban presentes en el enclave original de Magallón.
La Villa cuenta actualmente con una población
de unos 1300 habitantes siendo un pueblo básicamente
agrícola, con cultivos de viñedos,
olivos y cereales y que tuvo su máximo
apogeo en época medieval (siglos XIV al
XVII) en la que se asentaron en ella un importante
número de nobles de los que ha quedado
el legado de numerosos edificios en los que en
sus fachadas se pueden contemplar sus escudos
de armas.
Posteriormente se inició un declive de
la Villa y su población con una estabilización
en los primeros años del 1900 gracias a
la construcción del ferrocarril de vía
estrecha que unía Borja y Cortes y que
permitió una fácil salida de los
productos de la Villa hacia los mercados.
Este ferrocarril fue inaugurado el 27 de Mayo
de 1889 y desmantelado en el año 1955
Finalmente
hay una nueva estabilización de población
en el periodo actual gracias a la instalación
en la zona de la industria del automóvil
y sus compañías auxiliares y a adecuación
de la Villa a las necesidades actuales de sus
habitantes proporcionándoles aquellas infraestructuras
que has sido demandadas tales como Centro Médico,
Centro de Día, Casa de Cultura, Polideportivo,
Piscinas Municipales, cine etc.
También y como un gran proyecto para el
futuro de la Villa se está finalizando
el polígono industrial “El Montecillo”
Hemos indicado que las principales actividades
de los habitantes de Magallón son en el
ámbito agrícola pero hay que destacar
otras actividades que han dejado su huella, actividades
tales como la cerámica, tejería
y la apicultura y también aunque no de
tanta relevancia otras como la confección
de aparejos con esparto, cañizos y fabricación
de yesos.
De la tejería podemos indicar que aún
queda los restos de una fábrica en el Quez
y la chimenea de otra instalación en lo
que hoy es el complejo deportivo.
Existe, y no es menos importante, los edificios
de un barrio alfarero – hoy día con
otros usos – en las faldas del Quez que
era el monte que suministraba la arcilla para
estos trabajos.
En cuanto a la actividad de la cerámica
indicaremos que tenemos entre nosotros a dos artesanos
que además lo son por tradición
familiar; Ángel Borobia cuya tradición
se remonta al 1786 y Manuel Salvador con tradición
desde 1820. Este último aún se mantiene
en el negocio de la cerámica.
Finalmente en la actividad de la apicultura podemos
decir que uno de los mejores tratados sobre esta
actividad que se han escrito nunca y lo fue en
el año 1621por Jayme Gil nacido alrededor
del 1580 y que ya desde niño mostró
su afición por la apicultura y dedicó
su vida a ella.
El tratado mencionado lleva el siguiente título
“Perfecta y cvriosa declaración de
los provechos grandes, qve dan las colmenas bien
administradas: y Alabanzas de la Abejas”.
De este tratado solo quedan dos ejemplares, uno
en la Biblioteca Nacional de Madrid y otro del
Aula Dei de Zaragoza.
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